Si la vida te da limones

Cada verano sacamos a la venta un pay de limón. Para desgracia de muchos (y emoción de otros), este pay no lleva merengues rimbombantes. Es un pay, simple y sencillo, una tartaleta a base de almendra con un relleno de mousse de limón, fresco, cremoso y acidito. Es el pay que agradece la sobremesa de familia o amigos durante los calores de verano... aquel que llega a refrescar y limpiar la melodía de tu día por una más alegre y ligera.

A veces este pay me recuerda mucho a nuestra sociedad. Llevo varios meses en una especie de crisis de transformación, un tipo de metamorfosis, que no sé a dónde me va a llevar... pero la siento muy dentro de mi. ¿Qué tiene que ver un pay de limón con esto, me dirán? Que este pay ha sufrido muchas presiones, igual que cada un@ de nosotros - si una voltea a ver el pay de limón de la competencia, seguramente se preguntará si el suyo es suficientemente bueno, o bonito, o llamativo. En efecto, nuestro pay de limón ha sido víctima de la inseguridad de sus creadoras, que a veces nos hemos preguntado si se justificará su sabor con su sencillez.

La respuesta, después de la tormenta de dudas, y después de una cucharada determinante, siempre ha sido . Nuestro pay de limón es perfecto, así como lo ven, sencillote y sin necesidad de adornos y joyas y merengues y presiones... su seguridad viene de lo que ya es, dentro de su simplicidad... y a nosotras nos devuelve el silencio y a veces la cruda moral de haber querido modificar algo tan contundentemente delicioso.

Y eso, señores y señoras... es una gran lección para mí, de parte de un humilde pay de limón. Defendamos nuestra esencia a capa y espada.

¿Quién diría, eh?

Tu pay te espera a partir de este momento en nuestra tienda en línea y nuestras sucursales. Pruébalo congelado... y te acuerdas de mí.

-Ana.

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