El retorno del tres leches ūüĎĎ

Esta historia realmente le pertenece a Tere, pero ha estado muy ocupada - as√≠ que la har√© m√≠a (con todo y sus verdades ūüėú).

El pastel de tres leches. Su comienzo fue en Barcelona, cuando Tere estudiaba alta reposter√≠a para restaurantes en Espai Sucre. Entre sus tareas estaba el de desarrollo y creaci√≥n de postres creativos‚Ķ y surgi√≥ este. En su peque√Īo departamento, entre momentos de descanso en los cuales espiaba a los vecinos desde su balc√≥n (ella me lo confes√≥ ūü§≠) y escuchar a Feist.

El pan ultra esponjoso contaba con una peculiaridad: era sumamente absorbente.
Esto le daba, a su vez, cualidades de infusi√≥n maravillosas, pues tomaba el sabor de cualquier l√≠quido que uno le ofreciera. Leches especiadas, caf√©s, frutales‚Ķ lo que quisieras. Fue un √©xito, de esos postres que present√≥ ante su profesor y no tir√≥ a la basura diciendo: ‚ÄúEsto es mierda!‚ÄĚ - orgullo total ūü§ß.

A√Īos despu√©s, ese postre se present√≥ en distintos restaurantes de San Pedro - con sus diferentes infusiones. Siempre, estrellas en su men√ļ. Sin embargo, y mesuradas como solemos ser‚Ķ a nosotros nos sigue pareciendo perfecto el tres leches cl√°sico. Un toque de nuez (y cajeta para quien lo solicite) y ganas.

En Montacometa. este pastel lo ofrecemos en tambitos de medio litro (para cucharear sol@s o acompa√Īad@s) , y recientemente y respondiendo exigencias del mercado social - en copas de cristal.

Digno para cualquier ocasión, avergonzando a todo aquel pastel rimbombante y exagerado por mostrar, con su sencillez, que en definitiva menos es más cuando de impresionar se trata - su sabor hablará por sí mismo.

Nos cuentan, por favor ūüôŹ.
Esperamos les encante, es un pastel fresco para esta temporada de calor.

-Ana (y Tere, a medias).

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